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miércoles, 14 de septiembre de 2022

¿Quién es el asesino?

Cuando un fumador muere de neumonía, todos apuntan –sin pruebas validas- a un único culpable: COVID-19.
 
Se olvidan de una larga lista de sospechosos habituales entre los que podemos encontrar a tipos tan poco recomendables como:
Streotococcus pneumoniae
Legionella pneumophila
Mycoplasma pneumoniae
Chlamydia pneumoniae
Haemophilus influenzae
Etc.
 
Y sin embargo ninguno de ellos es el asesino, sino otro muy distinto, que campa a sus anchas porque cuenta con el respaldo del Estado y el beneplácito de la sociedad: Tabaco,
 
Sí, porque cuando un fumador empedernido muere, es él mismo quien ha estado trabajándose su muerte, a lo largo de los años, con el tabaco.
 
Pero ya se sabe, culparán a otros, pero nunca a este porque el 80 por ciento de lo que vale cada cajetilla son impuestos que engrosan las arcas del Estado..
 


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lunes, 12 de septiembre de 2022

La muerte de Javier Marías nos devuelve la esperanza

Cuando oí en las noticias de televisión que había muerto el escritor Javier Marías no podía creerlo: Decían que había muerto de neumonía bilateral y que era un fumador empedernido. ¡No dijeron nada de COVID-19! ¿Cómo era posible eso? ¡Moría de neumonía y no nombraban el COVID, cuando hasta hace bien poco todas las muertes –incluso las de accidente de tráfico- eran atribuidas al COVID! ¡Y encima esta muerte era por neumonía!
 
Aquello me iluminó con un rayo de esperanza: Estábamos volviendo a la vida normal, a la de antes. La gente volvía a morir de neumonía, de cáncer, de infarto… de todo tipo de enfermedades y no sólo a causa de una sola enfermedad. Además, el tabaco (“era fumador empedernido”) se apuntaba como el responsable del deterioro de su salud que lo condujo a la muerte. El tabaco –no lo olvidemos- es una importante fuente de ingresos para el Estado (4 de cada 5 euros de una cajetilla son impuestos).
 
Después volví a oír y leer en otros muchos medios de comunicación  la noticia de su muerte, y sólo en unos pocos nombraban el COVID; en la mayoría se hablaba de su trayectoria de escritor, de sus obras, etc.
 
Parece, pues, que ya volvemos a morir por muchas causas y el Estado, sin pudor, sigue forrándose con los impuestos del tabaco, esa droga legal y mortal que se permite porque supone una buena fuente de ingresos. Poco a poco las cosas van pareciéndose a lo que era antes. ¿O sólo habrá sido un espejismo, un despiste de los medios que centraron su atención en la ideología de izquierdas de este escritor y se olvidaron de seguir aterrorizándonos con el dichoso virus?
 
PD.- No me resisto a recordar unas cifras del Fondo de Población de las Naciones Unidas: A 8 de diciembre de 2021 se habían detectado 266.504.411 “casos” de COVID en todo el mundo y había fallecido por esa causa 5.268.849 personas, de las cuales, la inmensa mayoría eran mayores de 70 años y con múltiples enfermedades.
Esto quiere decir que, como en nuestro planeta hay 7.875 millones de habitantes, se ha infectado el 3,38% de la población mundial y ha muerto por esa causa el 0,066%.
Dicho de otra forma, tras dos años de pandemia, el 96,62% de la población mundial no se ha infectado y el 99,93% de la población mundial ha sobrevivido a esta apocalíptica pandemia que tantas vidas y negocios ha arruinado.
 


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