miércoles, 7 de septiembre de 2022

La farsa de la pandemia

La Organización Mundial de la Salud había establecido una serie de criterios objetivos para determinar qué era una pandemia y las medidas a adoptar; se aludía entre ellos a las altas tasas de mortalidad y la gravedad de la enfermedad causada. Sin embargo en el año 2013 cambió los criterios para considerar cuándo se declaraba una pandemia rebajándolos a la simple opinión de un comité de expertos de la propia OMS. A partir de esa fecha, pues, sólo sería pandemia lo que le apeteciese (criterios subjetivos) a ese comité de expertos.
 
Y llegamos al año 2019 y ese comité de expertos decide que ese coronavirus que se está extendiendo por el mundo es algo así como el Apocalipsis y que hay que cortar de raíz la libertad de todos los ciudadanos y recluirlos en sus casas, exigirles llevar un bozal, abortar las relaciones familiares y de amistad, obligar a las empresas a cerrar y arruinarse, incentivar a los laboratorios farmacéuticos para que inventen en tiempo récord unas “vacunas” sin exigirles todos los estudios clínicos y meses que hasta entonces eran necesarios para que se aprobase una vacuna y eximiéndoles de responsabilidad si luego empezaban a aparecer efectos secundarios, obligar a los ciudadanos a inyectarse esas “vacunas” experimentales ya que de no hacerlo no podrían salir del país ni entrar y/o participar en muchas actividades (culturales, deportivas, etc.), dedicar todos los recursos sanitarios (humanos y económicos) a tratar a los “infectados”, dejando “para más adelante” la atención sanitaria de todos aquellos que padeciesen otras enfermedades… para qué seguir, todos lo hemos padecido.
 
Nos vendieron, en definitiva, un Apocalipsis: una pandemia que iba a diezmar a la población mundial y que exigía tomar todas esas medidas.
 
Floreció así el negocio de las mascarillas y el negocio –más lucrativo aún- de los test. Se demostró una y mil veces que dichos test no eran nada fiables, pero se exigían para todo y cada vez que alguien moría y daba positivo en el test, se catalogaba su muerte como “muerto por COVID” aunque la causa real de muerte fuese un cáncer, un infarto, e incluso un accidente de tráfico. Algunos responsables sanitarios públicos han reconocido este punto: a todo aquél que diese positivo e incluso se sospechase que podía estar “infectado” y moría, se le apuntaba como “muerto por COVID”. Y la OMS, amparándose en la “peligrosidad” de la “pandemia” exigió que no se realizasen autopsias, ya que de haberse permitido se habría demostrado que la causa de muerte era otra.
 
Cada día, desde las pantallas del televisor (más bien, del “teleterror”) se daban las cifras de muertos, y daba igual que hubiesen muerto por otra enfermedad o por falta de atención médica (más de medio millón de intervenciones quirúrgicas canceladas en España). Curiosamente, la gripe anual que cada año mata a muchas personas (especialmente a los viejos y a los que tienen mala salud) prácticamente desapareció y se aprovechó la habitual mortandad causada por las complicaciones de la gripe en esos pacientes para sumarlos a esta pandemia del terror.
 
Después, cuando pasó la época de la gripe y moría menos gente, dejaron de hablar de “muertes” y pasaron a hablar de “contagios”. ¡Menudo chollo! ¡Contar los contagios en base a unos test que fallan más que una escopeta de feria! Una excelente herramienta para mantener el terror. Si hacía falta inflar las cifras, se hacían más test; si se estimaba conveniente dar un respiro, se hacían menos test y así bajaba el número de “contagios”.
 
Pero basta ya de palabras y vamos a CENTRARNOS EN LOS HECHOS. Aun sabiendo que las cifras de contagiados han estado infladas, y que las cifras de muertos también lo han estado, vamos considerar que eran correctas. Pues bien, aquí viene la sorpresa, y no son palabras, sino HECHOS:
 
Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, a 8 de diciembre de 2021 se habían detectado 266.504.411 “casos” de COVID y fallecieron por esa causa 5.268.849 personas. Y no olvidemos que la inmensa mayoría de estos fallecidos eran personas mayores de 70 y 80 años con múltiples enfermedades.
 
Esto quiere decir que como en nuestro planeta hay 7.875 millones de habitantes, se ha infectado el 3,38% de la población mundial y ha muerto por esa causa el 0,066%.
 
Dicho de otra forma, tras dos años de pandemia, el 96,62% de la población mundial no se ha infectado y el 99,93% de la población mundial ha sobrevivido a esta apocalíptica pandemia que tantas vidas y negocios ha arruinado.
 
Fuente: https://unfpa.org/es/data/world-population-dashboard
 


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martes, 6 de septiembre de 2022

Portugal lo tiene muy claro

Mientras en España continúa la escalada de adoctrinamiento socio-comunista-feminazi, en el país hermano, Portugal, lo tienen muy claro y así lo muestran de forma bien visible en numerosos lugares como el que ilustra la presente fotografía, tomada en la Plaza Marqués de Pombal, centro neurálgico de Lisboa.
 
El texto lo deja bien claro, pero para que no quede la menor duda lo traduciré: “Ideología no es Ciencia” y añaden una frase que bien podríamos repetir todas las personas normales de España: “¡Dejen a nuestros hijos en paz!”.
 


Una novela que no te dejará indiferente:
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lunes, 5 de septiembre de 2022

Vicente Fisac en Amazon



















Todos los libros que he escrito están disponibles en Amazon y abarcan una amplia temática, tal como puedes comprobar en este resumen:
 
Libros sobre Espiritualidad: “No son coincidencias”
Novelas de ficción: “Castidad & Rock and Roll”, “La Biblia de Falcon Crest”
Novelas históricas: “La Olimpiada”
Diccionarios: “Diccionario Daimieleño – Español”, “Diccionario Político”
Biografías: “Médico, periodista y poeta”, “La edad de oro de la industria farmacéutica”, “Una santa desconocida”
Periodismo, Comunicación e Industria Farmacéutica: “La industria farmacéutica por dentro”, “El legado farmacéutico de Alfred Nobel”, “La Comunicación en la industria farmacéutica”, “La Comunicación en Medicina”, “Memorias de un Dircom”, “Cómo dar bien las malas noticias”, “Internet y Salud”, “Editoriales diferentes”, “Lecturas diferentes”
Divulgación científica: “Curiosidades del sistema solar”
Viajes: “Cosas de Noruega”, “Reflejos de Islandia”
Opinión: “Diario del caos”, “La verdad sólo es un punto de vista”
Formación literaria: “Asignatura: La vida”, “Los primeros pasos de un escritor”.
Teatro: “Sigue esperando”
Humor: “El mejor deporte es la sonrisa”, “Humormicina”
Poesía: “Todo Poesía”, “Arquitecto de emociones”, “Yo soy Alma & Algo así”, “Palabras de despedida”
 

“Memorias de un Dircom”: