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lunes, 18 de marzo de 2024

El ultrasentido

Realidad, sueños, anhelos... Para Miguel la vida era un puzzle compuesto por miles de estas tres piezas y él era incapaz de distinguir cuáles correspondían a un sueño, a un anhelo o a la realidad; era como esas piezas de los puzzles donde solo se ve el color del cielo y por lo tanto no sabes en qué lugar exacto colocarlas.
 
Por las mañanas, nada más levantarse, se ponía a escribir lo que había soñado (¿o era quizás lo que había vivido y lo que ahora empezaba era un sueño?) y algunas veces también lo hacía por la tarde o por la noche. Solía acompañarse de una música melódica que ponía en su tocadiscos y recurría también a veces a un cigarrillo que deleitaba con parsimonia –aun a sabiendas que el tabaco no es bueno para la salud- y un cuba libre o un vodka con limón. Al adormecer así un poco sus sentidos externos, dejaba salir con mayor facilidad sus sentidos internos.
 
Un día, escribió esto...

EL ULTRASENTIDO 

“Niña ¡qué atrás se ha quedado el tiempo! ¿Recuerdas? No, ya no recuerdas nada. Los días vacíos han borrado tus entrañas. Un chalet en las afueras, un suelo verde con baldosas blancas, unos árboles pequeños, una piscina dormida. Es la tarde, y al más leve movimiento, surge el sudor. El aire adormece.
- ¿Te gusta? – te pregunto.
- ...Sí... – respondes tímida y sonríes.
 
Allí sentados, fuera del tiempo, te enseñaba poesía.
- ¿Qué es? – preguntaste.
- Es sentir, es la vida.
- No lo comprendo del todo; esto no tiene metro ni rima.
- ¿La tiene la vida acaso? No, ¿verdad? Por eso mi verso es como la vida: libre, sin reglas, siguiendo un ritmo, escrito al impulso de mis venas. ¿Lo ves ahora un poco mejor?
- Un poco.
- Esto es más que un papel con signos. Es profundo y hondo, con un relieve palpable al ultrasentido. Tócalo.
Así tu mano, por primera vez, rozó con temor e intriga esos signos. Te estremeciste un poco.
- Esto vibra – dijiste trémula.
- Es que quiere sentir tus dedos y decirte muchas cosas.
Y tu mano siguió el camino y, a veces, rozó la mía.
- Ha despertado tu ultrasentido –te dije.
 
Entusiasmada, como estabas, no detuviste tu camino. Me alegraba verte así, dominados tus instintos. Estabas abierta, tus músculos habían sido dormidos por tu mente. Quizás en aquellos instantes no funcionaba el reloj. El “¡Párate, oh, Sol!” de antaño lo habíamos logrado sin saberlo.
- Es maravilloso sentir algo que no vemos. Palpar ideas y sentirlas en toda su plenitud. Has logrado algo grande –me dijiste.
- Me alegran tus palabras, pero aún más el que las sientas. Todo ha de ser así, como tú has dicho: Palpar los sentimientos. ¿Comprendes ahora el por qué de estos versos? ¿Comprendes ahora su balanceo?
- Sí, lo siento – me respondiste.
 
La tarde, con su lenta monotonía, fue desgranándose y difuminando de rojo el cielo. Una voz te llamó y te perdiste. ¿No recuerdas aquella tarde? ¿Por qué no vuelves? ¿Acaso volvió a dormirse, ausente de mis manos, el ultrasentido que en una tarde perdida hice renacer? ¿Dónde se ha dormido tu esperanza? ¿Dónde se olvidaron tus recuerdos?
 
Niña, ¡qué atrás se ha quedado el tiempo!”.


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jueves, 7 de marzo de 2024

Podemos tocar lo intangible

Dice José Hierro en uno de sus poemas, titulado “El muerto”, que “aquél que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría, no podrá morir nunca”. Y es que no hay nada como la poesía para tocar lo intangible, para sentir la vibración de vida que anida y resplandece en cada cosa, en cada gesto, en cada instante…
 
Somos seres espirituales aunque ahora estemos encerrados en un cuerpo, pero aun así somos seres inmortales, y si apelamos a nuestro interior, si apelamos a la vibración de vida que exhala nuestro espíritu y le dejamos actuar con libertad, veremos el mundo de una forma diferente y sentiremos cosas que el resto de los mortales no han podido siquiera imaginar.
 
Del poema antes citado quiero ahora destacar mis versos favoritos, los que hace ya muchos años calaron hondo en mi alma y me sentí identificado con ellos:
 
“Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado  una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquel vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca”.
 
Ahora bien, que nadie piense que sentir así es algo fácil; todo lo contrario, requiere esfuerzo y trabajo diario. Por eso, en ese mismo poema, el autor lo reconoce:
 
“Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la yerba que encima de mí balancea su fresca verdura”.
 
No desesperes, pues, y sigue dándole a tu espíritu la oportunidad de salir de su encierro.
 

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martes, 5 de marzo de 2024

Sólo estamos de paso

Yo he definido la Poesía como “el lenguaje del alma”, por ello no es de extrañar que la poesía me acerque más que ninguna otra cosa al mundo espiritual. Leer y releer, saborear los poemas propios o ajenos, es una de las experiencias más gratificantes que hay. En esta ocasión voy a referirme a uno de los mejores poetas españoles contemporáneos, José Hierro. Nunca olvidaré la cara de asombro y admiración que puso un librero cuando le compré un libro de poesías de José Hierro… porque en aquella ocasión yo sólo tenía 15 años. ¿Te has parado a pensar cuántos jóvenes de 15 años compran y leen poesía actualmente? Pues ahí tienes la respuesta a por qué este mundo va de mal en peor.
 
Pero volvamos a lo que iba. En uno de sus poemas, titulado “Para un esteta”, José Hierro  nos advierte de cuál es nuestro papel la vida, lanza una advertencia a esa tendencia natural al ensalzamiento del ego, a la prepotencia, a ver el mundo como algo que debe someterse a nuestro criterio y a nuestro capricho. De dicho poema, extraigo estos versos para que, ya que has entrado a este restaurante de Internet (este blog) y te los he puesto en el plato (la pantalla de tu ordenador o tu móvil), te detengas ante ellos, los degustes con mesura, te deleites con el poso de su aroma, los digieras y finalmente asimiles el alimento espiritual que contienen:
 
“No has venido a la tierra a poner diques y orden
en el maravilloso desorden de las cosas.
Has venido a nombrarlas, a comulgar con ellas
sin alzar vallas a su gloria.
Nada te pertenece. Todo es afluente, arroyo.
Sus aguas en tu cauce temporal desembocan…
No has venido a poner orden, dique. Has venido
a hacer moler la muela con tu agua transitoria”.
 

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jueves, 23 de noviembre de 2023

Raíces (1)

Daimiel (Ciudad Real, España). Año 1859. Eran tiempos de inestabilidad política. El general Leopoldo O’Donnell había fundado un nuevo partido, la Unión Liberal que, aun habiendo salido del ala derecha del progresismo se le consideraba un partido de centro con el que intentaba evitar la lucha de los partidos tradicionales. En diciembre de ese año abrieron las Cortes en donde el nuevo partido obtuvo una mayoría aplastante; los progresistas se quedaron con solo 21 escaños, algunos menos los conservadores y tan solo una representación testimonial los absolutistas. O’Donnell convirtió España en una dictadura de centro aun cuando se conservasen las formas parlamentarias.
 
El 22 de octubre España declaró la guerra a Marruecos por un “quítame allá esos escudos”. Los escudos de España labrados en los pilones fronterizos fueron destruidos, primero uno y, tras exigir disculpas y reposición de los mismos, la respuesta recibida fue la destrucción de otro. Ante el ultimátum lanzado, Marruecos dio unas respuestas ambiguas y poco satisfactorias por lo que el parlamento español aprobó la declaración de guerra a la que, curiosamente, todos (sociedad civil y militar, políticos y pueblo llano) respondieron con inusitado entusiasmo. Los militares querían satisfacción por aquella afrenta y los civiles soñaban con los beneficios que podrían reportar unas nuevas tierras conquistadas. Ejército y población miraban complacidos aquellos acontecimientos sin reparar en el coste humano (más de 70.000 bajas) que cayeron... pero no por las balas enemigas sino que la mayoría de aquellas bajas sucumbieron abatidas por el cólera.
 
Y si la campaña de Marruecos fue desastrosa, más aún lo fue la de Conchinchina (el sur del actual Vietnam), ya que en ese mismo año España renunció a cualquier reivindicación territorial y no fue capaz de obtener ninguna ventaja comercial en los tratados de Saigón y Hué.
 
A nivel industrial, la aplicación del vapor a la navegación y a la industria llevó al Gobierno a replantearse la utilización del carbón mineral que hasta entonces tenía muy poca demanda siendo su extracción y transporte muy caros, tanto como para que resultase más barata su importación (fundamentalmente procedente del Reino Unido) a pesar de los altos aranceles. Sin embargo las  nuevas medidas adoptadas por el Gobierno consiguieron dar impulso a esta industria que, en aquellos momentos contaba con 497 yacimientos carboníferos que producían 198.000 toneladas, aunque extraída la mayor parte de las mismas de sólo 15 de esos yacimientos. Se trataba de una ley sumamente liberal ya que daba toda clase de facilidades a los prospectores y explotadores de minas, y partía de la distinción entre suelo y subsuelo, siendo la superficie de propiedad particular mientras que el subsuelo quedaba bajo el dominio del Estado.
 
Y en medio de tantos desastres asomaba tímidamente la luz de la poesía, aunque lo hacía tan solo en Cataluña, en donde aquél año volvieron a instaurarse los Juegos Florales para estimular el renacimiento de la lengua y cultura catalanas dando voz y relieve a los poetas.
 

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sábado, 3 de diciembre de 2022

El extraño caso del poeta que escribió en tercera persona

Todos los poetas escriben en primera persona y es así como narran sus sentimientos, sus pensamientos, sus emociones, lo que ven sus ojos, lo que recuerdan y lo que sucede a su alrededor. Siempre en primera persona, porque no hay nada más personal que la poesía.

Pero... ¿puede un poeta escribir en tercera persona, es decir, prestar su brazo y su pluma para que otra persona exprese a través de él sus sentimientos?

Ese inusual caso se da en el libro "Yo soy Alma & Algo así", en donde de igual forma -en tercera persona- es una joven la que comparte con nosotros su vida y sus emociones a través de la pluma de un viejo poeta.
 

"Yo soy Alma & Algo así", de Vicente Fisac. Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa:
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domingo, 9 de octubre de 2022

Todo poder conlleva una responsabilidad. Escribir, también.

En 2023 se cumplirán 120 años de la entrega del Premio Nobel de Literatura al escritor y poeta noruego Bjornstjerne Bjornson. Por eso hoy quiero recordar aquellas palabras suyas:

“Este es el ideal que he tratado de defender, como un servidor respetuoso y entusiasta. Yo no soy de los que creen que un artista, un escritor, está exento de responsabilidad. Por el contrario, su responsabilidad es mayor que la de otros hombres porque el que está a la cabeza de la procesión debe mostrar el camino para los que siguen... "
 


El poema es el edificio que muestra cómo algo abstracto (emociones y sentimientos) se transforman en algo tangible.
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martes, 4 de octubre de 2022

Un poeta en la industria farmacéutica

Cada día recibía desde la central en Londres, una selección de noticias publicadas en el Reino Unidos (y algunas también publicadas en otros países) relativas a las actividades del laboratorio en donde trabajaba (AstraZéneca). Como responsable de Comunicación, aquello era un filón inagotable de informaciones interesantes que podía rescatar para divulgarlas también en España. 

Una de las más originales que me llegó fue cuando este laboratorio contrató a un poeta (Michael Rosen) para que les diese unas charlas de formación. Pero ¿qué podía enseñar un poeta a la industria farmacéutica?

En este enlace puedes descubrirlo:

 


La historia de AstraZéneca que muy pocos conocen. Un laboratorio farmacéutico que fundó Alfred Nobel y llegó a ser el tercer laboratorio más grande del mundo y la envidia de todo el sector:
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viernes, 25 de febrero de 2022

Poesía: A mis queridas nietas

Poesía escrita por Gaspar Fisac Orovio, médico, periodista y poeta, en 1934:

A MIS QUERIDAS NIETAS
 
Nota alegre y cadenciosa
de la canción de un poeta,
luz de mis hijos hermosa,
el capullo de una rosa,
eso es mi primera nieta.
 
Un día trajo un ángel
a mi Conchita,
cobijada en sus alas
una hermanita.
¡Nietas hermosas,
se mecen en su tallo
como las rosas!
 
Tiene mi Matildita
ojos tan bellos
que el ángel que la trajo
se mira en ellos.
Dulce paloma,
donde posa su vuelo
el Sol se asoma.
 
Y como el Sol se para
junto a las cunas,
y el viejo tiene frío,
siempre las busca.
El pobre abuelo
vive si en sus rodillas
bailan sus nietos.
 
(Y yo pienso al mirarlas:
“¡Qué feliz fuera
si a mi Concha a mi lado
con ellas viera!
¡Dios lo ha querido
y ellas son su recuerdo
cuando las miro!”).

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