El próximo lunes 26 de septiembre, la NASA retransmitirá
en directo el primer experimento que se realiza para saber si podemos desviar
de su trayectoria a los asteroides que se dirijan hacia la Tierra y así evitar
su impacto en nuestro planeta y sus consecuencias.
El objetivo elegido es un sistema binario de dos
asteroides, Didymos (780 metros
de diámetro) y Dimorphos (160 metros de diámetro) y será este último contra el
que se estrellará la nave DART (Double Asteroid Redirection Test o Prueba de
Redireccionamiento de un Asteroide Binario) con la esperanza de que la colisión
empuje a Dimorphos a una órbita más cercana alrededor de su compañero mayor,
Didymos, acortando su período orbital, de casi 12 horas, a unos pocos minutos.
El impacto se producirá a 11 millones de kilómetros de la
Tierra, a una velocidad de 6 kilómetros por segundo, tras un viaje de 10 meses
por el espacio hasta llegar a su objetivo. En realidad, ninguno de estos dos
asteroides representa peligro de colisión con la Tierra, pero sus
características los hacen ideales para esta prueba piloto.
Esta es la primera que se realiza un simulacro de tales
características, y son muchas aún las incógnitas que lo rodean, incluso si se
trata de cuerpos sólidos o de un conglomerado de escombros. Isabel Herreros,
que es la única española que participa en este proyecto, comenta que “lo importante
es observar cómo reacciona esa roca, saber no solo si se desvía, sino si se
fragmenta al recibir el impacto. Eso va a ayudar a definir cuál sería la
estrategia a la hora de atacar un meteorito en un caso grave", y añade que
“a lo mejor resulta que hay que hacer un choque más lento o que directamente el
impacto cinético no es la solución".
Una guía completa, llena de datos y curiosidades, sobre
todos los planetas y satélites de nuestro sistema solar:
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Si
estás pensando en cambiarte de compañía de luz o gas para abaratar algo el
importe de los recibos, ni se te ocurra hacerlo sin haber leído antes lo
siguiente:
Lo
primero que tienes que hacer es mirar en alguno de tus últimos recibos cuál es
la fecha de vencimiento del contrato, pasada la cual dicho contrato se renueva
automáticamente un año más.
1.-
Si ese contrato vence a partir de mayo de 2023, entonces puedes cambiarte a la
compañía de luz o gas que prefieras, porque ya vienes pagando el súper impuesto
oficial que se ha inventado el Gobierno y que equivale a un aumento aproximado
del 100% de lo pagas por tu consumo real de luz y gas. A ese nuevo impuesto lo
llaman “Coste intervención RDL 10/22” (así viene reflejado en los recibos) y
supone pagar aproximadamente (porque es ligeramente variable) el doble de lo
que hasta hace poco pagabas por tu consumo real (me refiero a la línea de
consumo real, no al total de la factura en donde vienen añadidos los impuestos,
alquiler de equipos, etc.).
2.-
Si por el contrario tu recibo vence antes de mayo de 2023 ¡enhorabuena! Aún te
faltan unos meses para que añadan ese nuevo impuesto a tus recibos. Sí, porque
ese Real Decreto por el que se aprobaba el nuevo y salvaje impuesto entró en
vigor en mayo para todas las nuevas contrataciones y renovaciones; sin embargo
aquellos cuyos contratos vencían antes de mayo se libraban hasta que llegara su
renovación.
Las
compañías eléctricas de luz y gas, cuando intentan convencerte para captarte
como cliente, siempre te ofrecen pagar menos, te ofrecen distintas modalidades
y hasta de ponerte cifras concretas de lo que te puedes ahorrar al cambiarte a
su compañía… pero ninguna de ellas te habla de esto. Es más, cuando te hacen
los cálculos de “a cuánto estás pagando y cuánto vas a pagar con nosotros” se
refieren al precio de gas que te cobran ellos y a los servicios que te ofrecen
ellos, pero se callan y no te dicen que ese ahorro es muy inferior a lo que
supone el impuesto del 100% del Gobierno sobre la partida de tu recibo, esa que
refleja tu “consumo real”.
No
hay ninguna compañía de luz o gas que te diga: “¿Cuándo vence su recibo de luz
o gas? ¿Antes de mayo de 2023? Pues si es así, si por ejemplo su recibo vence
en febrero de 2023 usted puede ahorrarse pagar ese brutal impuesto cinco meses.
Venga en febrero y estaremos encantados de contar con usted en nuestra
compañía, pero hasta entonces siga en la suya porque le saldrá bastante más
barato”.
Más
información: https://elcuadernodefisac.blogspot.com/2022/09/esto-es-lo-que-te-va-robar-el-gobierno.html
Una
selección de artículos e informaciones que reflejan lo que es el verdadero periodismo
independiente:
“Lecturas
diferentes”: https://amzn.to/3Gwdrji
“El siglo
XX ha sido muy potente en el progreso tecnológico de la medicina, pero ahora
los beneficios de las novedades son muy pequeños y el coste es enorme. Por
ejemplo, muchas intervenciones quirúrgicas han triplicado su duración respecto
a las de los años noventa, por robotizarse. Por tanto, el número de quirófanos
necesarios aumenta. El robot hace la cirugía mucho más complicada, mucho más
cara, mucho más prolongada, y los resultados no son mejores que sin robot. Pero
los industriales quieren vender sus inventos, y los políticos y los ciudadanos
se dejan deslumbrar. Así es el tecnoutopismo”.
Son
palabras del Dr. Antonio Sitges-Serra, con más de 40 años de experiencia ejerciendo
la cirugía y la investigación, y por cuya consulta han pasado miles de
pacientes. De este “tecnoutopismo” nos pone otro ejemplo: “Un robot para operar
próstatas supone un gasto inicial de un millón y medio, y unos mantenimientos
anuales de más de 100.000 euros. Más el coste de enseñar a los médicos a
usarlo. El gran problema de la sanidad es el incremento de los costes: el coste
aumenta cada año, en gran parte porque se compran productos innecesarios, pero
glamurosos”.
Y a
continuación nos habla de otro de los grandes “tecnoutopismos”: “La mal llamada
'prevención del cáncer de mama' es un ejemplo brutal. Yo digo que es mejor
olvidarnos de las mamografías y dedicar esos recursos a poner más guarderías,
para que las mujeres puedan parir antes. Influye más en que no mueras de cáncer
de mama que adelantes la maternidad que 20 mamografías en 20 años. La medicina
preventiva tiene que ver con cambiar hábitos sociales malos para la salud, y no
con someter a todas las mujeres a escáneres gratuitos a partir de los 40 años”.
“A
lo largo de la vida de una mujer –continúa-, entre los 40 y los 90 años, tiene
un 10 por ciento de posibilidades de morir de cáncer de mama y un 90 por ciento
de morirse de cualquier otra cosa. Es decir: la mamografía trata con una
enfermedad de poca prevalencia. Eso para empezar, pero, además, se han hecho
estudios comparados: mil mujeres mamografiadas y mil mujeres no mamografiadas.
Pues bien: en un grupo se mueren cuatro, y en el otro se mueren cinco. Quien
hace mamografías, dice entonces que ha muerto un 20 por ciento menos, pero esto
es una trampa: una enferma de mil no justifica que a las otras 999 mujeres les
hagas una mamografía al año. Pero hay más: de esas mil mujeres mamografiadas,
200 dan alguna vez el falso positivo. Es decir: que les tienen que repetir la
mamografía o hacerles una biopsia. Finalmente, un 5 por ciento de estas mil
mujeres mamografiadas sufrirá una masectomía improcedente. Así que es mejor
para las mujeres que no les hagan mamografías”.
Por eso
incide también en otro de los grandes problemas: la interpretación: “La lectura
radiográfica de una mamografía o de cualquier otra cosa te exige experiencia.
Si no la tienes, vas a levantar falsos positivos. Las máquinas siempre
necesitan profesionales formados, y la innovación constante juega en detrimento
de la curva de aprendizaje de los médicos, y por tanto en contra del paciente”.
Como
hemos reflejado en esta serie de tres artículos con declaraciones del Dr.
Antonio Sitges-Serra, para
mejorar la salud lo que hay que hacer es cambiar hábitos en vez de recurrir a
tantos medicamentos y revisiones con máquinas sofisticadas que sólo conducen al
sobrediagnóstico ya deteriorar la salud
y la calidad de vida de los pacientes.
Por eso,
este especialista, que se ha atrevido a publicar un libro titulado “Si puede,
no vaya al médico”, sigue luchando contra los mayores males que afectan a
nuestra salud: la hipocondría, la ultratecnificación y el sobrediagnóstico.