Después de tantos años dedicado al mundo de la Publicidad
había descubierto el mundo del Periodismo de empresa, un campo virgen ya que
sólo las grandes compañías tenían departamento de Comunicación y, en el sector
farmacéutico, sólo las muy grandes. Pero iba a producirse un acontecimiento
pocas veces visto en el mundo empresarial: la segregación de un gigante multinacional
en dos (“Split in two” o “demerger” lo llamaron, es decir, lo opuesto a una
fusión). El grupo químico ICI englobaba una enorme diversidad de empresas que
podían agruparse en dos categorías: química base y productos especializados.
Las primeras se dedicaban a la producción de materias primas y en esos mercados
de lo que se trata es de producir enormes cantidades de material a un precio lo
más bajo posible para ser competitivos. Las segundas añadían a esas materias
primas procesos tecnológicos y de elaboración que les conferían nuevas
propiedades y les daban valor añadido, por lo que concurrían a unos mercados en
donde los precios y los márgenes comerciales eran mucho más amplios. En las
primeras, poco se necesitaba de investigación; en las segundas, la
investigación era crucial y ya se sabe que la investigación es una apuesta de alto
riesgo, exige enormes sumas de dinero de inversión que nunca se sabe si al
final obtendrán el fruto esperado porque el éxito nunca está asegurado.
Nunca se había hecho algo así, al menos de estas proporciones
gigantescas. Los negocios de química básica se quedaron con el nombre de ICI
mientras que los negocios catalogados como de biociencia (productos
farmacéuticos, productos agroquímicos y determinados negocios de especialidades
de alto valor añadidito) se englobaron en un nuevo grupo multinacional que se bautizó
con el nombre de Zéneca.
Poco le había durado a Alfredo Rubín, el flamante
presidente de ICI España, su puesto como máximo responsable de la zona ibérica.
Aquella idea inicial de dividir el mundo por zonas geográficas (la zona ibérica
la formaban España y Portugal) agrupando bajo su responsabilidad todas las
empresas del grupo en estos países, se había ido al traste; ahora se optaba por
todo lo contrario: dividir la compañía por empresas, cada una de las cuales
tendría una cabecera de grupo internacional específica. En el caso de la nueva
Zéneca, se creaban tres grandes divisiones: Pharmaceuticals, Agrochemicals y
Specialties, cada una de ellas con un máximo responsable (CEO) mundial.
Sin embargo en aquella época, y como comprobaremos en más
ejemplos que sucedieron más tarde, el factor humano, las personas, sí que
importaban; no es como ahora en que todo son números y se despide con la más absoluta
frialdad. Aprovechando la jubilación del director de ICI Farma (que a partir de
ese momento pasaría a llamarse Zéneca Farma) se nombró a Alfredo Rubín
presidente de este laboratorio.
Los acontecimientos se sucedieron a ritmo de vértigo.
Desde central se quería potenciar la Comunicación, se quería un grupo abierto y
transparente hacia la sociedad y se pedía, por tanto, que cada compañía tuviese
un departamento o al menos un responsable de Comunicación.
Como anticipé en el primer capítulo, coincidió en ese
momento mi felicitación de Navidad a Alfredo Rubín haciéndole ver que ya sabía inglés
y podía contar conmigo, y por otra parte él conocía perfectamente cómo había
instaurado en la división de agroquímicos, y con muy buenos resultados, un
Gabinete de Prensa, algo completamente inexistente hasta mi llegada. Nadie
mejor que yo para asumir ese puesto de nueva creación: responsable de Comunicación
de la nueva Zéneca Farma.
Lo ideal a la hora de elegir un responsable de Comunicación
en cualquier empresa, es encontrar un candidato experto en Comunicación y que
tenga una amplia experiencia en tal cometido; pero hay otro factor muy
necesario y que ya es más difícil de encontrar: alguien que conozca
perfectamente la compañía y el grupo a que pertenece. Mis 10 años de
experiencia en la división de agroquímicos y mis permanentes colaboraciones con
la central y con otras empresas del grupo, me daban ese conocimiento que, unido
a mis conocimientos y experiencia en Comunicación nadie podía igualar.
Fue un salto importante, tanto de cargo como económicamente,
pero sobre todo de trabajo porque a partir de ese momento me dedicaría exclusivamente
al Periodismo de empresa. Partía de cero, porque hasta entonces la comunicación
periodística no existía en ese laboratorio, y partía de cero porque nacía un
nuevo gigante biofarmacéutico. El partir de cero suponía mayor dificultad pero
también la oportunidad de crearlo todo tal como yo considerase oportuno.
Para que todos en el sector farmacéutico conociesen que había
regresado a dicho sector y que a partir de ese momento sería el responsable de Comunicación,
envié una breve Nota de Prensa, con fotografía, para su publicación en las
secciones de nombramientos. Lo que nunca pude sospechar es que tal medida fuese
a tener tanta repercusión. Mi nombramiento apareció destacado en más de 17
medios (y digo “más” porque tuve constancia de su aparición en muchos otros
medios pero no fui capaz de conseguir los recortes correspondientes). Fueron
estos:
Diarios nacionales: El País, Diario 16, Ya, El nuevo lunes, Cinco Días y El Economista.
Revistas generales: Tiempo, Tribuna de Actualidad, Dinero, Mercado, Campaña, IP Mark y Anuncios y Congresos y Convenciones.
Revistas sanitarias: Previsión, Escaparate Farmacéutico y PM Farma.
Todos los compañeros de Zéneca Farma no salían de su
asombro al comprobar cómo mi nombramiento salía en todas las revistas del
sector e incluso en algunas de ellas ocupando media página con una gran
fotografía. También hay que decir que en vez de enviar ese comunicado a los
medios con un titular del tipo “Fulanito de tal nombrado Responsable de
Comunicación” o “Nombramiento de tal como Responsable de Comunicación” (que era
lo habitual) le busqué un titular capaz de llamar algo más la atención y
despertar el interés, “Vicente Fisac vuelve al sector farmacéutico”. De esa
forma muchos se preguntarían que si “vuelve” es que ya había estado antes en el
sector farmacéutico y, en ese caso, ¿en dónde? Esa era una curiosidad que deberían
satisfacer leyendo el pequeño texto que lo explicaba y que decía así:
“Tras 10 años como Jefe de Publicidad y Prensa de
ICI-Zeltia, Vicente Fisac se ha incorporado como responsable de Comunicación a
ICI-Farma. Así vuelve al sector farmacéutico, en el que desarrolló su labor
durante 12 años en Syntex Latino y Laboratorios Sideta.
A partir de ahora emprende una nueva singladura en una compañía que va a cambiar en breve su nombre y su logotipo (ICI-Farma pasará a denominarse Zéneca Farma) y que afronta el futuro con una importante cartera de nuevos productos para su lanzamiento durante estos próximos años.
Vicente Fisac, madrileño de 44 años, es titulado en Publicidad. Durante su experiencia profesional, siempre en el campo de la comunicación y la imagen corporativa, ha gestionado la organización de certámenes y patrocinios, cambios de denominación social de empresas y lanzamiento de importantes productos”.
Pero una cosa es enviar un comunicado para que todos se
enteren y otra muy distinta el trato personal, así que comencé una ronda de
visitas por todos los medios de comunicación para presentarme de forma
presencial a los directores y redactores jefes de todos los medios, dejando
claro (en el caso de los del sector sanitario) que mi trabajo sería el de un
periodista de empresa y no tendría nada que ver con la publicidad salvo en
algún anuncio institucional que alguna vez publicásemos.
Debo reconocer que la creación del puesto de Responsable
de Comunicación fue muy bien acogida por todos los medios, aunque hubo alguno
que no entendía eso de la “comunicación periodística” porque estaba
acostumbrado a publicar los comunicados o Notas de Prensa siempre a cambio de
dinero: Si le ponían anuncios, publicaba luego las Notas de Prensa y si no,
pues nada. Le insistí en que una cosa era la Publicidad, que dependía de Marketing,
y otra distinta el interés informativo de las noticias que yo pudiera enviarle.
Fuera porque lo convencí (que lo dudo), porque nos caíamos bien (que sí era
cierto y habíamos coincidido en mi anterior etapa) o porque desde Marketing le
seguían poniendo anuncios, el caso es que también esa revista reticente publicó
muchas de mis Notas de Prensa.
Aunque jerárquicamente estaba encuadrado en el departamento de Marketing, tenía autonomía suficiente y línea directa con el presidente. Mantenía contacto directo con el departamento central de Corporate Affairs en Londres, los cuales me facilitaban diariamente informaciones para que yo después la convirtiese en noticias. No obstante, como Zéneca Farma –con tal nombre y organización- acababa de nacer, mi primera misión fue crear un folleto con aspecto de diario que los Visitadores Médicos entregarían a los médicos para dar a conocer la nueva compañía. Preparé también un folleto corporativo, una campaña de publicidad en prensa especializada con algunos anuncios adicionales en el principal diario, “El País”. Y adapté para el mercado español el “Manual de identidad corporativa” que me había llegado desde central.
Mi misión sin embargo no iba a ser esa, sino la de
generar noticias que fuesen de interés para su publicación en todos los medios.
Como primer e indispensable paso preparé –con la ayuda de mi secretaria- un
directorio de medios de comunicación con sus respectivos responsables de información
sanitaria y de empresa. Y a partir de ese momento empecé a escribir y enviar a
los medios Notas de Prensa que, la propia experiencia, me fue enseñando cuál
debía ser la forma idónea de prepararlas.
Los periódicos salen todos los días, y todos los días
salen noticias. Yo me preguntaba por qué una gran compañía no podía estar casi
a diario de actualidad por uno u otro motivo, sobre todo viendo la cantidad de
información de que disponía. Cierto es que noticias propias de Zéneca Farma en
España había pocas, quizás dos o tres al mes, pero noticias del grupo había
muchas y eso me dio pie a explorar las actividades de todas las empresas del
grupo, tanto a nivel nacional como internacional, buscando todo aquello a lo
que pudiera sacar un motivo de interés capaz de ocupar aunque sólo fuera un
pequeño espacio en los medios de comunicación.
Pronto comencé a enviar una Nota de Prensa al ritmo de
dos y luego incluso tres, cada semana. Sabía que tampoco se trataba de atosigar
a los medios bombardeándolos con notas de empresa por lo que buscaba siempre la
diversificación y personalización, por ejemplo: las de carácter económico las
enviaba a los medios de información económica y empresarial; las de carácter
científico a las revistas médicas y farmacéuticas; y las de carácter social a
los medios generales. Para que nos hagamos una idea de esos primeros pasos, he
aquí algunos titulares de aquellos primeros meses:
“Zéneca creció un 14 por ciento en los 9 primeros meses del año”
“Zéneca compra un producto de Bayer”
“Arimidex, un nuevo producto para el cáncer de mama”
“Gran éxito de Quorn, el alimento alternativo de Zéneca”
“Zéneca fabricará toner para fotocopiadoras”
“Zéneca lanza en Europa el primer alimento modificado genéticamente”
“La Fundación Jiménez Díaz galardonada con el V Premio Zéneca Farma de Anestesiología”
“Nueva indicación para Zestril en Estados Unidos”
“Primer lanzamiento internacional de un nuevo y revolucionario fungicida de Zéneca”
“Zéneca fusiona su negocio de semillas”
“Zéneca ultima el lanzamiento de un nuevo sistema de infusión para su anestésico Diprivan”
“Zéneca firma el acuerdo para el acceso a una base de datos genómica”
…y así podríamos seguir casi indefinidamente porque la
producción de Notas de Prensa era incesante. Y ya puestos, viendo la enorme
cantidad de noticias que generaba, me planteé la posibilidad de realizar una revista
trimestral en la misma línea de la que antes de hacía en ICI-España. La bauticé
como “NOTICIAS del grupo Zéneca” con el “NOTICIAS” claramente destacado, porque
lo que pretendía incluir en ella eran noticias e informaciones de interés para
que todos los empleados y colaboradores externos más cercanos, se enterasen de
todo lo que acontecía en torno a nuestra empresa y el grupo a que pertenecía.
La revista se editaba a todo color y la enviaba no sólo a
los empleados de Zéneca Farma sino también a los de otras compañías del grupo
en España, a la central de Londres, a los periodistas y, finalmente, a los
médicos que en mayor o menor medida colaboraban con nuestro laboratorio en la
realización de ensayos clínicos, edición de libros, participación en congresos,
etc.
Pero hubo una sorpresa que me llevé cuando vi impreso el
primer número de esta revista y que me había pasado desapercibido. La selección
de noticias y la maquetación de la revista se habían llevado a cabo recopilando
las Notas de Prensa enviadas durante los últimos meses, pero tal cual las había
enviado. Al ponerlas todas juntas en la revista resultó que en cada página
podía leerse “Zéneca hace…”, “Zéneca tal”, “Zéneca cual…”, es decir, casi todos
los titulares de las noticias incluidas en la revista llevaban la palabra Zéneca
y eso me chirriaba, resultaba cansino, empalagoso… Decidí, por tanto, para lo
sucesivo, que los textos de las Notas de Prensa no podían reproducirse tal
cual, ni sus titulares tampoco, sino que había que adaptarlos para la revista
con objeto de que no fuesen repetitivos.
Y aunque los medios de comunicación se mostraban
proclives a publicar mis Notas de Prensa, pronto hice otro descubrimiento aún
más sorprendente: Cuando alguna vez enviaba una Nota de Prensa que no llevaba
el nombre de la empresa o del producto en el titular, resulta que esa Nota de
Prensa obtenía más difusión y no sólo eso, sino que era el propio periodista
quien, por iniciativa suya, cambiaba el titular para incluir en él el nombre de
la empresa o del producto.
Es decir, si al periodista le llegaba una Nota de Prensa
con un titular que destacaba el nombre de la empresa o del producto,
inmediatamente cambiaba ese titular por otro más “aséptico”, menos
“publicitario”, aunque luego el texto (que sí estaba escrito como una noticia,
no como un folleto de Marketing) solía dejarlo tal cual o simplemente lo
resumía un poco.
Aprendí así a ser lo más “periodista” posible, a ponerme -siempre
que escribía una Nota de Prensa- en el papel del periodista, que debe ser el
papel del lector. Lo que le interesa al lector (y por tanto al periodista) no
es ni la empresa ni el producto, sino lo que pueda representar un beneficio
para él o para la salud de las personas, o cualquier información que sea
anecdótica, o nueva, o inusual, o sorprendente.
Para poder hacer un correcto seguimiento y valoración de
todo el trabajo de este nuevo Gabinete de Prensa unipersonal, contraté los servicios
de una empresa de clipping, la cual me entregaba todos los recortes de prensa
relativos a nuestra empresa y sus productos debidamente valorados en cuanto a
extensión que ocupaban en la publicación, audiencia que habían alcanzado y otro
dato muy a tener en cuenta: lo que nos habría costado ese mismo espacio si se hubiese
tenido que pagar como publicidad.
Al final de cada mes hacía un informe con todo lo
publicado y recopilado añadiendo esa valoración que mostraba la equivalencia de
todos esos espacios en número de páginas, en audiencia alcanzada, y lo que
hubiera costado todo el espacio conseguido si hubiera tenido que pagarse como
Publicidad. Los informes eran –ya digo- mensuales, y cada vez se batía el
record del mes anterior. Los informes recogían muchas páginas de noticias
relativas a Zéneca y sus productos, que muchos cientos de miles de personas habrían
leído. De todo eso se sacaba su equivalencia publicitaria en pesetas, lo cual
representaba muchos millones… y se estaba consiguiendo gratis. En realidad los
únicos costes achacables a toda la repercusión mediática que estaba
consiguiendo serán mi sueldo, el de mi secretaria y el pago mensual (muy
modesto, por cierto) de la empresa de seguimiento.
La labor de un responsable de Comunicación consistía,
pues, en estar informado de todo lo que acontecía y lo que acontecería en un
futuro cercano a la compañía y sus productos, en valorar el interés informativo
de cada cosa, en transformar esas informaciones en noticias de interés
redactándolas en forma y estilo periodístico, en enviarlas a los medios de comunicación
y en hacer el análisis y valoración final de todo lo conseguido. Pero había
más…
No todo era trabajo de despacho. Los viajes cada vez eran
más frecuentes. Cuando se celebraba la reunión anual en Londres para presentar
los resultados económicos acudía allí con cuatro o cinco periodistas españoles.
Del aeropuerto íbamos directos a la rueda de prensa y tras ella, el CEO y demás
miembros del Comité de Dirección se ponían a disposición de los periodistas
para ser entrevistados en privado mientras se nos ofrecía un aperitivo
informal. Cada uno cogía su plato que llevaba un artilugio insertado para que
la copa pudiese ir sujeta al plato sin necesidad de cogerla con la mano, esto
te dejaba una mano libre para comer o para acercar la grabadora a uno de los
directivos y recoger sus declaraciones. Todo se desarrollaba en un ambiente de
cordialidad y cercanía, tras lo cual, los periodistas disponíamos de una sala
en donde escribir la noticia de lo presentado en la rueda de prensa y enviarla
por teléfono o fax a España.
Después había tiempo libre para recorrer Londres, hacer
compras, etc. Y por la noche una cena en un marco que ninguno de los que
asistimos a esas cenas olvidaremos nunca porque fuimos unos auténticos
privilegiados. ¿Quieres saber unos cuantos? Pues aquí van:
1.- Apsley House.
Conocido también como Museo Wellington o “La casa nº 1 de Londres”. Se trata de
una residencia edificada entre 1771 y 1778 que fue residencia de los Duques de
Wellington. Hoy día es un museo en donde se encuentran cientos de cuadros de
los mejores pintores del mundo. En muy pocas ocasiones permitió que alguna
empresa ofreciese una cena en sus instalaciones. Mi empresa fue no sólo una
privilegiada al poder ofrecer allí una cena sino que además la cena que ofreció
fue la última: desde entonces no se ha vuelto a celebrar allí ninguna otra cena
y sólo funciona como museo. Pues bien, en la sala principal rodeado de cuadros
de Velázquez (“El aguador”, retrato del Papa “Inocencio X”, etc.), Goya
(retrato del “Duque de Wellington”, etc.), Brueghel, Tiziano, Ribera, Rubens,
Rafael, van Dyck, etc., disfrutamos de una inolvidable cena.
2.- Puente de Londres. Sí, has leído bien, el famoso
puente de Londres sobre el Támesis. En su pasarela central se instalaron las
mesas para ofrecernos una cena a los periodistas que habíamos acudido allí
desde todas partes del mundo para cubrir la información de sus resultados
anuales.
3.- Spencer House. Esta mansión edificada en 1756 fue
residencia de los padres de Diana de Gales (Lady Di) y allí nos ofrecieron una
cena, no sin antes haber recorrido en visita guiada todas sus dependencias. Y
no, esta residencia no es ningún museo y pocas veces puede tener alguien el
privilegio de hacerle una visita y mucho menos cenar allí.
4.- Torre de Londres. Se construyó a partir del año 1.066
en varios edificios para ser utilizados como palacio, fortaleza y prisión. Allí
se guardan, entre otros tesoros, las joyas de la corona británica. Para verlas
hay una pasarela mecánica sobre la que te subes y ella te lleva, para que así
nadie se pare y no se formen aglomeraciones. En nuestro caso, sin embargo, como
únicos y privilegiados visitantes, la pasarela no se puso en marcha para que
pudiésemos detenernos todo el tiempo que quisiésemos a contemplar las joyas de
la corona. Y después, el aperitivo y la cena en tan singular enclave.
5.- Universidad de Cambridge. En esta Universidad sólo
pueden comer y cenar sus alumnos, nadie más puede entrar; sin embargo mi
empresa fue la única que consiguió acceder a sus instalaciones en numerosas
ocasiones para celebrar un encuentro científico con médicos, que después se
amenizaba con un concierto exclusivo en su capilla y una cena donde corría a
raudales la cerveza Guinness mientras un grupo musical amenizaba la velada.
Como colofón, otro privilegio que nadie más ha tenido: dormir en las
habitaciones que utilizan los estudiantes. Este acuerdo tan especial entre la
Universidad y mi empresa se concretó para aquellas fechas en que los
estudiantes tenían vacaciones y la Universidad quedaba para nuestro entero
disfrute, incluido los paseos en barca por el río que la atraviesa.
6.- Castillo y prisión de Malmoe (Suecia). Esta
fortaleza, que también se utilizó como prisión, fue edificada en la década de
1530. En los sótanos de la fortaleza, bajo unas impresionantes bóvedas por
donde antaño penaran los prisioneros, nos ofrecieron una cena aunque esta vez
sin cadenas y con la fortuna de poder volver después a nuestro lujoso hotel
para dormir.
7.- Palacio Visconti (Milán). Este palacio del siglo XVII
fue centro de la vida cultural de Milán y actualmente algunas privilegiadas
empresas pueden alquilarlo para celebrar allí sus reuniones e incluso cenas
como fue en nuestro caso. Etc. etc.
Y así es como nos trataban a los Comunicadores y a
nuestros invitados los periodistas cada vez que salíamos al extranjero para
cubrir alguna información relativa a ese grupo multinacional. Otras empresas
optaban por dar grandes comilonas e incluso carísimas mariscadas, hacerles
regalos que rayaban en el soborno, elogiarlos sin medida, etc. En nuestro caso
lo primero era el material informativo de calidad que se les ofrecía, la
disponibilidad de los altos directivos no solo para ser entrevistados sino
también para compartir con ellos charlas informales, algún obsequio de poco
valor pero que demostraba el trato exquisito que se les daba a los invitados, y
una cena sin excesos pero en un marco privilegiado que haría de aquella cena
algo inolvidable.
Cuando una empresa invita a sus clientes, sobre todo a
los más importantes, tiene como principal objetivo lograr la inquebrantable
adhesión de esos clientes potenciales a su empresa y sus productos; para ello
no hay que escatimar en atenciones, desde las meramente culinarias hasta
cualquier otro detalle que haga caer rendidos de admiración y agradecimiento a
los clientes, aunque sin caer en la exageración que será entendida como un
soborno y por lo tanto producirá el efecto contrario. Durante mi etapa en este
grupo, pude asistir como “corresponsal periodístico” a muchas de esas cenas que
se ofrecían a los médicos, que yo también ofrecía los periodistas (que eran mis
clientes) y que la central ofreció a sus Country Communication Manager (que así
era como nos llamábamos los responsables de Comunicación) de todos los países.
Esta es una breve semblanza de cómo se desarrollaban algunas de aquellas cenas…
Todos los médicos, periodistas y responsables de
Comunicación estamos acostumbrados a asistir a buenas cenas, por eso los platos
que se nos ofrezcan no deparan ninguna sorpresa y pasado algún tiempo nos
olvidamos de lo que comimos, de quién fue nuestro anfitrión e incluso de cuál
era su empresa o sus productos. Para hacer que una cena sea inolvidable hay que
dotarla de algo más… un marco. Justo, el marco en que se ofrezca esa cena, es
lo que puede hacerla inolvidable tanto para quien asiste invitado a la misma como
para aquellas otras personas a las que se lo irá contando: “Yo estuve cenando
en…”.
Los exclusivos “marcos” no sólo se elegían para la
presentación anual de resultados económicos sino también para otras muchas
presentaciones importantes bien fueran de carácter científico o empresarial,
para médicos o para periodistas, etc. Por lo que se refiere a los periodistas,
organizábamos viajes para visitar fábricas o centros de investigación en el
Reino Unido o en Suecia, para asistir a congresos internacionales en cualquier
país europeo, etc. Y yo seguí el ejemplo de la central y por mi cuenta organicé
periódicamente visitas con periodistas a nuestra fábrica de Galicia y a
congresos y simposios en España, bien fueran estos promovidos por nosotros o
tuviese lugar en ellos una ponencia o acto paralelo nuestro.
Después estaba lo habitual de la celebración de ruedas de
prensa para presentar cualquier nuevo producto, nueva indicación, libro
editado, acuerdo con tal organización profesional, etc. En esto de las Ruedas de
Prensa aprendí muy pronto a detectar los errores que suelen cometerse y a
corregirlos de inmediato. La premisa fundamental es que hay que facilitar en
todo lo posible el trabajo del periodista. Esto significa que:
1.- El lugar de celebración tiene que ser céntrico y
estar bien comunicado.
2.- La hora tiene que ser por la mañana, ni muy temprano (porque el periodista primero tiene que pasar por su redacción) ni muy tarde (porque tiene que darle tiempo a volver a redacción y escribir la noticia).
3.- Hay que entregar material escrito y gráfico que le facilite escribir la noticia.
4.- Hay que facilitarle que tras la rueda de prensa pueda entrevistar en privado al ponente o al menos pueda tomarle unas declaraciones en exclusiva.
5.- Deben elegirse ponentes que sean buenos comunicadores; de nada sirve uno muy listo y de gran prestigio si luego no sabe comunicar.
6.- Lo que se comunique debe tener interés informativo y no ser un mero pretexto para destacar un producto o la empresa.
7.- Antes de convocarla hay que averiguar si para ese día y a qué horas hay convocadas otras ruedas de prensa, evitando en lo posible la coincidencia puesto que los periodistas no tienen el don de la ubicuidad.
8.- El responsable de Comunicación debe atender personalmente a todos los periodistas y facilitarles cuanto puedan necesitar.
9.- Como la mejor hora para las ruedas de prensa es por la mañana, se puede (y debe) ofrecer durante la misma un desayuno, el cual debe ser sencillo (no una comilona) ya que el periodista va allí para trabajar no para atiborrarse de bollos.
10.- Se debe contar con personal auxiliar que lleve la cuenta de los periodistas que asisten, sus mails de contacto, etc. para poder enviarles después lo que pudieran necesitar y para saber quiénes son los periodistas con los que hay que contar en lo sucesivo para ruedas de prensa, viajes, etc. que traten temas similares.
Y a esto habría que añadir otro detalle importante
relativo al lugar donde se piensa celebrar la rueda de prensa. En mi caso, si
la presentación tenía un tinte comercial, por ejemplo la presentación de un nuevo
producto, la ampliación de indicaciones de uno ya existente, o los resultados
de unos ensayos clínicos de un fármaco próximo a su comercialización, elegía un
lugar que le diese cierto aire de ciencia como, por ejemplo, el Colegio de
Médicos. Si por el contrario lo que se presentaba era un programa de formación
patrocinado por nosotros o la edición de
un libro científico, podíamos elegir un hotel. Pero fuese un hotel o un centro
académico el lugar elegido, debería estar céntrico y bien comunicado, e incluso
asegurándonos de un detalle más que no por insignificante tiene poca
importancia: la sala donde se celebre la rueda de prensa debe estar cerca de la
puerta de entrada o al menos ser de muy fácil localización, y lo digo porque
muchas veces me he encontrado con hoteles donde pensábamos dar una rueda de prensa
y resulta que para llegar a la magnífica sala que nos ofrecían había que recorrer
un auténtico laberinto de pasillos y escaleras. Esto último puede ser aceptable
si lo que se celebra es una reunión o curso de formación que dure todo el día,
pero para una rueda de prensa, que es un acto breve y exige una visita rápida
de los periodistas que llegar y salir rápidamente para seguir haciendo su
trabajo, la facilidad de localización y acceso es primordial.
Buscar información y convertirla en noticias, enviar esas
Notas de Prensa a los medios, organizar viajes con periodistas, organizar
ruedas de prensa… y aún había más. Por ejemplo, organizar cursos de formación de
portavoces para todos los directivos y mandos intermedios de la compañía que en
alguna ocasión tendrían que dar la cara ante los periodistas a fin de exponer
cualquier asunto relacionado con la empresa o con algún producto y responder a
sus preguntas que, ya se sabe, muchas veces son comprometidas. Como además
había muchos médicos que colaboraban habitualmente con nosotros, también
organizábamos de vez en cuando cursos de formación de portavoces para esos
médicos, a quienes utilizábamos precisamente como portavoces para muchas ruedas
de prensa y aceptaban gustosos porque esa formación les venía muy bien para su
vida profesional. Y ya puestos en la organización de cursos, aún había otro
tipo más de curso: el de formación en una materia concreta dirigido a
periodistas. Cuando se va a lanzar un producto que presenta un mecanismo de acción
diferente a lo existente, cuando una enfermedad cualquiera empieza a adquirir
especial relevancia, etc., los periodistas especializados en salud tendrán que
escribir amplios reportajes de carácter didáctico para explicar a la población
cómo es esa enfermedad y/o cómo se puede combatir. En este tipo de cursos, que
suelen ser de una jornada de duración, se les reunía en un lugar cómodo y tranquilo
y, mediante la intervención de algunos expertos en el tema (médicos
especialistas en la materia), se les explicaba lo que ellos tendrían luego que trasladar
de manera sencilla y didáctica a la población general. En ocasiones, alguno de
estos cursos se celebró en el extranjero aprovechando la visita a un centro de investigación
en donde los investigadores en persona les daban toda la información y formación necesaria.
Cuando un investigador o líder de opinión a nivel mundial
llegaba a España, eran algunos los periodistas que estaban o podían estar
interesados en entrevistarlo. En este caso, la misión de un responsable de
Comunicación es la de gestionar esas entrevistas personales e incluso preparar
una ronda de entrevistas para que los periodistas interesados tengan la
oportunidad de hacer preguntas en privado (no como en las Ruedas de Prensa) sin
que otros compañeros se enteren ni de la pregunta ni de la respuesta y, de este
modo, poder publicar la noticia con un enfoque distinto a como lo harán otros
medios.
Otras veces no era el líder de opinión el que viajaba a
Madrid sino que estaba en otra ciudad y, en ese caso, invitábamos a los
periodistas a viajar al Congreso, Symposium, etc., de que se tratase. Allí les
ofrecería igualmente la oportunidad de entrevistarlo de forma individualizada.
Hay que señalar que en estos viajes con periodistas, fuese como asistentes a un
simposio con entrevistas posteriores, o fuese para visitar alguno de nuestros centros
de investigación o fabricación, el viaje tenía siempre un carácter profesional,
lejos de esas juergas y cenas fastuosas que algún otro competidor organizaba.
Los periodistas sabían que en nuestros viajes iban a trabajar, que les íbamos a
facilitar su trabajo en todo lo posible, que les íbamos a dar información y
contactos de interés, y que también dispondrían de algo de tiempo libre para
hacer turismo. Nuestras comidas y cenas, en petit comité, eran normales y en un
ambiente informal y cercano entre colegas de profesión por más que yo estuviese
en el lado de la empresa y ellos en el de los medios de comunicación. En dichos
viajes la única cena que podía salirse de lo normal era la que ofrecía el organizador
del congreso a todos los asistentes y no siempre acudíamos a la misma; con frecuencia,
después de un día de trabajo lo que más nos apetecía era campar a nuestras
anchas, en un ambiente tranquilo entre colegas que hablan el mismo idioma, y no
me refiero al español sino al idioma del Periodismo.
Las única comida especial que ofrecía como tal mi Gabinete
de Prensa unipersonal, era la comida de Navidad, y lo que sí ofrecía alguna vez
era un desayuno de prensa, una reunión (a la hora del desayuno) en un hotel, en
donde varios directivos dela empresa, el presidente y algún director más, se
inmolaban como corderitos ante los periodistas para que estos los asaetaran a
preguntas. En esos desayunos no se presentaba nada, no eran ninguna rueda de prensa,
sino que el guion era completamente libre, algo así como: “Aquí tenéis a los
máximos dirigentes de la compañía, podéis hacerles todas las preguntas que
queráis”. Pero el ambiente de desayuno quitaba hierro al asunto y transformaba
ese encuentro en un coloquio agradable, no en un interrogatorio. Ese ambiente
informal propiciaba que los periodistas preguntase de todo, y que los
directivos se mostrasen menos agarrotados que de costumbre, lo cual también era
un peligro porque cuando un portavoz se relaja puede meter la pata y decir algo
que no conviene; pero ese era un riesgo que valía la pena asumir y para prevenirlo
ya habíamos dado previamente a dichos portavoces el curso o cursos de formación
necesarios.
En ocasiones era tal el acúmulo de trabajo que no tenía
más remedio que acudir a contratar la ayuda externa de Agencias de Comunicación
para que –al igual que antes las Agencias de Publicidad hacían todo lo relativo
a las campañas de publicidad- estas hiciesen todo lo relativo a las campañas de
comunicación monotemáticas que incluían Notas de Prensa, ruedas de prensa,
cursos de formación, viajes, etc.
Realmente de todo lo que hacía como Gabinete de Prensa lo
que menos tiempo me ocupaba era la poca publicidad institucional que se
realizaba y que disponía de un presupuesto irrisorio. Así que si queríamos que
la compañía fuese conocida por el público general teníamos que acudir por
fuerza a la “vía prensa” puesto que la “vía publicidad corporativa” era
insignificante y muy esporádica. Me encargaba de realizar algún anuncio
institucional, muchas veces adaptado del que se elaboraba desde central,
realizar un folleto corporativo y contratar unas poquísimas inserciones de ese
anuncio en algunas revistas del sector.
Bueno, y aparte de esto estaba la Comunicación Interna
que, de momento, era muy poca cosa: preparar algún comunicado a los empleados
con los textos que me pasaba la dirección y poco más; tanto que eso me dio pie
a poner en marcha una revista trimestral para conseguir que los empleados y colaboradores
más cercanos estuviesen informados de
todo y fuesen conociendo cada vez mejor a la compañía. Porque cuando llegué ya
existía una especie de revista interna que llevaba el título de "Avances”
y que de buena gana le habría cambiado ese nombre por el de “Retrasos”…
Diarios nacionales: El País, Diario 16, Ya, El nuevo lunes, Cinco Días y El Economista.
Revistas generales: Tiempo, Tribuna de Actualidad, Dinero, Mercado, Campaña, IP Mark y Anuncios y Congresos y Convenciones.
Revistas sanitarias: Previsión, Escaparate Farmacéutico y PM Farma.
A partir de ahora emprende una nueva singladura en una compañía que va a cambiar en breve su nombre y su logotipo (ICI-Farma pasará a denominarse Zéneca Farma) y que afronta el futuro con una importante cartera de nuevos productos para su lanzamiento durante estos próximos años.
Vicente Fisac, madrileño de 44 años, es titulado en Publicidad. Durante su experiencia profesional, siempre en el campo de la comunicación y la imagen corporativa, ha gestionado la organización de certámenes y patrocinios, cambios de denominación social de empresas y lanzamiento de importantes productos”.
Aunque jerárquicamente estaba encuadrado en el departamento de Marketing, tenía autonomía suficiente y línea directa con el presidente. Mantenía contacto directo con el departamento central de Corporate Affairs en Londres, los cuales me facilitaban diariamente informaciones para que yo después la convirtiese en noticias. No obstante, como Zéneca Farma –con tal nombre y organización- acababa de nacer, mi primera misión fue crear un folleto con aspecto de diario que los Visitadores Médicos entregarían a los médicos para dar a conocer la nueva compañía. Preparé también un folleto corporativo, una campaña de publicidad en prensa especializada con algunos anuncios adicionales en el principal diario, “El País”. Y adapté para el mercado español el “Manual de identidad corporativa” que me había llegado desde central.
“Zéneca creció un 14 por ciento en los 9 primeros meses del año”
“Zéneca compra un producto de Bayer”
“Arimidex, un nuevo producto para el cáncer de mama”
“Gran éxito de Quorn, el alimento alternativo de Zéneca”
“Zéneca fabricará toner para fotocopiadoras”
“Zéneca lanza en Europa el primer alimento modificado genéticamente”
“La Fundación Jiménez Díaz galardonada con el V Premio Zéneca Farma de Anestesiología”
“Nueva indicación para Zestril en Estados Unidos”
“Primer lanzamiento internacional de un nuevo y revolucionario fungicida de Zéneca”
“Zéneca fusiona su negocio de semillas”
“Zéneca ultima el lanzamiento de un nuevo sistema de infusión para su anestésico Diprivan”
“Zéneca firma el acuerdo para el acceso a una base de datos genómica”
2.- La hora tiene que ser por la mañana, ni muy temprano (porque el periodista primero tiene que pasar por su redacción) ni muy tarde (porque tiene que darle tiempo a volver a redacción y escribir la noticia).
3.- Hay que entregar material escrito y gráfico que le facilite escribir la noticia.
4.- Hay que facilitarle que tras la rueda de prensa pueda entrevistar en privado al ponente o al menos pueda tomarle unas declaraciones en exclusiva.
5.- Deben elegirse ponentes que sean buenos comunicadores; de nada sirve uno muy listo y de gran prestigio si luego no sabe comunicar.
6.- Lo que se comunique debe tener interés informativo y no ser un mero pretexto para destacar un producto o la empresa.
7.- Antes de convocarla hay que averiguar si para ese día y a qué horas hay convocadas otras ruedas de prensa, evitando en lo posible la coincidencia puesto que los periodistas no tienen el don de la ubicuidad.
8.- El responsable de Comunicación debe atender personalmente a todos los periodistas y facilitarles cuanto puedan necesitar.
9.- Como la mejor hora para las ruedas de prensa es por la mañana, se puede (y debe) ofrecer durante la misma un desayuno, el cual debe ser sencillo (no una comilona) ya que el periodista va allí para trabajar no para atiborrarse de bollos.
10.- Se debe contar con personal auxiliar que lleve la cuenta de los periodistas que asisten, sus mails de contacto, etc. para poder enviarles después lo que pudieran necesitar y para saber quiénes son los periodistas con los que hay que contar en lo sucesivo para ruedas de prensa, viajes, etc. que traten temas similares.
No comments:
Post a Comment