viernes, 16 de septiembre de 2022

En la Luna hay oasis

Vas caminando por el desierto a más de 50ºC y a tu alrededor todo es arena, sin el menor rastro de vegetación o signo alguno de vida. Cuando casi has perdido la esperanza divisas un punto verdor… y no es un espejismo: es un oasis. Allí, en medio del desierto se alzan, de vez en cuando, pequeñas parcelas de vida en donde se puede encontrar agua, vegetación, vida… Eso es en la Tierra, en los desiertos de nuestro planeta, pero ¿qué sucede en la Luna? ¿Acaso hay también oasis en la Luna?
 
Nuestro satélite es un cuerpo celeste sin rastro alguno de vida. No hay atmósfera (en realidad sí la hay, pero es muy tenue) y las temperaturas son extremas: Allí donde da el sol se elevan por encima de los 120ºC y allí donde la luz del sol no se refleja, descienden hasta los -170ºC. ¿Cómo puede haber vida en esas condiciones? Si estás en una zona soleada, te abrasas, y si estás en una zona de sombras, te congelas, tanto es así que en algunos cráteres, en donde nunca da la luz de sol se ha encontrado hielo (lo cual, por cierto, es una buena noticia para futuras misiones tripuladas a la Luna, ya que podrían obtener agua de allí).
 
En el constante estudio de la superficie lunar, la NASA detectó en el año 2009 la existencia de unas grutas naturales, en realidad tubos volcánicos que deja la lava al retirarse, tal como los que existen en muchos lugares de nuestro planeta, algunos de ellos en las islas Canarias. (En la imagen superior, una de las cuevas de la Luna, y en la imagen inferior, una de las cuevas o tubos volcánicos de las islas Canarias).

Sin embargo no ha sido hasta ahora que los científicos de la NASA han conseguido descubrir la temperatura que existe en el interior de esos tubos y se han sorprendido al comprobar cómo dicha temperatura es de 17ºC y se mantiene constante todo el tiempo.
 
Un estudio publicado en la revista “Geophysical Research Letters” por Ángeles Tyler Horvath (Universidad de california, Estados Unidos) cifra en 200 el número de cuevas encontradas, 16 de las cuales son tubos volcánicos, dos de los cuales tienen además unos voladizos que conducen a cuevas.
 
Estas cuevas, con temperatura constante de 17ºC son auténticos oasis para los astronautas que quieran instalarse en la Luna, porque no es sólo la agradable  temperatura de los mismos lo que los hace atractivos sino también la protección que ofrecen contra los rayos cósmicos, la radiación solar y los micrometeoritos.
 
Así que la Luna no es tan desértica e inhóspita como parecía, sino que alberga también unos oasis en donde el ser humano podría establecerse. Y mira tú por dónde, esos primeros habitantes de la Luna serían trogloditas, es decir, como los primeros homínidos que vivían en cuevas para protegerse de los peligros e inclemencias del exterior. La vida siempre vuelve al principio.



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